Hace pocos días, supe algo más sobre mis orígenes musicales con una de las habituales tertulias con mi padre Emilio. Nació en Peñacalva antes de la Guerra Civil (28 de Enero de 1936), la única de las 72 masías del término de Linares de Mora (Teruel) que todavía sigue habitada todos los días del año por uno de sus primos hermanos.
En los años 30 / 40 del siglo pasado, dada la dispersión geográfica de estas masías y la precariedad de los accesos y los medios de locomoción, lo habitual era que se reuniesen personas de distintas masías cercanas una vez por semana para jugar a cartas, charlar, bailar o cantar jotas, es decir, a “hacer bureo”.
Su abuela paterna Nieves – como muchas personas de esa época – era analfabeta. Sin embargo, todos sus herman@s fueron maestros – nacieron en la segunda mitad del Siglo XIX – , siendo uno de ellos además abogado. Mi padre recuerda con especial afecto a este último, que emigró a Barcelona para obtener sus primeros títulos. Allí estudiaba con los pies en una palangana con agua para no dormirse por las noches, ya que por el día tuvo que desempeñar trabajos para pagarse los estudios.
El caso es que todos los Veranos, los tíos abuelos de mi padre volvían a Peñacalva. Todos ellos cantaban bien jotas y tocaban varios instrumentos de cuerda, siendo él un niño. Ese recuerdo para él es imborrable. Esos momentos espontáneos musicales – en una época de gran escasez material y precariedad – generaban afecto y cordialidad.
Lo intanglible no se puede medir. El amor desinteresado que entregamos en nuestros proyectos, familia y acciones diarias, a medio/largo plazo se nos devuelve a manos llenas, aunque venga de otras manos o trabajos.
Os quiero compartir un documental de uno de estos “bureos” de los años 70 en una masía morellana. En este último reportaje habían pasado unos 30 años desde ese primera semillita musical de los hermanos de mi bisabuela Nieves, que llegó a mi indirectamente a través de mi padre:
https://www.youtube.com/watch?v=ubVFKrv4ojc&t=20s
Y es que este año se cumplen 30 desde que por primera vez, en Otoño de 1995, entré de forma activa en contacto con la música cantando en el Centro Aragonés del Puerto de Sagunto (Valencia), hecho que de algún modo fue el punto de partida para hacer realidad años después mi sueño de vivir de la música.